Termografía en sistemas fotovoltaicos

Termografía en sistemas fotovoltaicos: de la imagen térmica a las decisiones de mantenimiento
Una instalación fotovoltaica puede seguir funcionando
mientras algunos de sus componentes presentan calentamientos que merecen
revisión. La termografía permite observar esas diferencias y orientar el
mantenimiento con evidencia.
En una revisión reciente realizada por JGV Ingeniería
Eléctrica analizamos registros de módulos fotovoltaicos, tableros, equipos de
conversión y un banco de baterías. El objetivo fue interpretar los patrones
térmicos y establecer prioridades de revisión.
¿Qué observamos?
En las imágenes de los módulos fotovoltaicos no se
identificó un punto caliente aislado claramente delimitado a una celda. En uno
de los módulos, los puntos seleccionados presentaron lecturas entre 42,1 y
44,9 °C, una diferencia de 2,8 °C.
Este resultado describe los puntos analizados en esa
captura. No demuestra por sí solo la ausencia de defectos ni permite determinar
el rendimiento del sistema.
En los equipos y conexiones aparecieron dos observaciones
que justificaron priorizar una revisión preventiva:
- Un
punto de 45,1 °C próximo al cableado inferior del inversor, cuya
ubicación y componente debían identificarse con precisión.
- Una
lectura de 33,6 °C en la zona de interconexión del banco de baterías,
con diferencias respecto de otros puntos del encuadre.
Estas lecturas orientaron las recomendaciones del informe,
sin atribuir una causa definitiva únicamente a partir de las imágenes.
Una temperatura aislada no explica la causa
Para interpretar un calentamiento es necesario considerar
qué componente se está observando, su material, la corriente que circula y las
condiciones de operación.
Un patrón localizado puede justificar revisar una conexión.
Sin embargo, la imagen térmica por sí sola no confirma un borne flojo, una
sobrecarga o una batería deteriorada.
También es fundamental distinguir entre el calentamiento de
una carcasa, un conductor, un terminal y una zona interior visible a través de
una abertura. Aunque aparezcan próximos en la imagen, cumplen funciones
distintas y no siempre admiten una comparación directa.
Del hallazgo a la acción
En este trabajo, las recomendaciones se concentraron en
identificar los puntos observados, revisar conexiones y terminales,
correlacionar los hallazgos con mediciones eléctricas y repetir la termografía
bajo condiciones comparables después de cualquier corrección.
Ese seguimiento permite comprobar el resultado de una
intervención y conservar antecedentes para futuras inspecciones.
¿Qué aporta un informe termográfico?
Un informe útil relaciona cada imagen con el componente
inspeccionado, describe lo observado y diferencia los hallazgos de las posibles
causas. A partir de esa evidencia, propone acciones y prioridades de
mantenimiento.
La termografía complementa la inspección y los ensayos
eléctricos. Su valor está en ayudar a tomar decisiones fundamentadas sobre la
instalación.
En JGV Ingeniería Eléctrica realizamos inspecciones
termográficas con registro térmico y visual, análisis técnico y recomendaciones
de mantenimiento.
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